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Llegaban noticias , nos temíamos lo peor.

Os voy a contar la Historia de una pandemia desde la ciudad de New York City,  la cual es mi hogar desde hace 6 años y medio, mi nombre es Jenny Peñaherrera  y soy de Cayambe, Ecuador. 

La primeras noticias del COVID-19 empezaron a llegar a principios del mes de Febrero, primero vimos como China fue afectada, luego Italia, España hasta propagarse por toda Europa, lo veíamos como algo muy lejano, no teníamos ni idea de lo que realmente se nos venía encima, como era de esperarse llegó, se propagó muy rápido por todo el estado, la vida que conocíamos hasta el momento cambió, New York la capital del mundo se paralizó, fue impactante ver sus calles, monumentos y sitios emblemáticos vacíos, en silencio, a veces roto únicamente por el sonido de alguna ambulancia, patrulla de policía o bomberos.    

El virus le contrajimos en mi casa , venían momentos duros.

Les contaré cómo este virus entró en casa, fue a mediados de Marzo con la llegada de mi hermano desde España, fue de vacaciones con dos amigas, estuvo a punto de no poder volver a EEUU, la pandemia por el COVID-19 había llegado con fuerza por esos lares, y aunque en New York apenas empezaba, los aeropuertos y espacios aéreos se fueron blindando, en fin, él fue el primero en enfermarse tuvo casi todos los síntomas que describían médicos y expertos del tema, no se conformó con un par, no, tuvo que cogerlos todos (acaparador jajaja) después fue nuestra madre, sus síntomas por suerte fueron algo más leves dentro de lo que cabe; yo me contagie pasadas tres semanas pero resulté asintomática, mi cuerpo se comportó como todo un campeón, y menos mal ya que desde el primer momento tuve que ponerme enfrente de todo, me tocó el papel de enfermera, cocinera, psicóloga, limpiadora, asistente, etc, etc, además de cuidar de mi misma y nuestro pequeño perrito. Es increíble lo que un peludito puede hacer por nosotros, él me mantuvo con ánimo y me sirvió de soporte emocional por todo este tiempo.

Fueron días muy duros, los médicos nos pusieron en cuarentena total,  nadie podía entrar ni salir de casa, aún así yo tenía que salir de vez en cuando, ya que como es normal  necesitábamos comida y recoger la medicación prescrita para los enfermos, me organice y me puse manos a la obra. Siempre tomando todas las medidas de seguridad necesarias, no quería poner en riesgo a nadie, así que salía de casa en plan ninja (así lo llamaba yo) con dificultad se podían ver mis ojos, y lo que veía fuera eran calles desoladas, las pocas personas que aún quedaban estaban haciendo fila para entrar a farmacias o supermercados, eran los únicos establecimientos abiertos, todo cambió súbitamente, de ser vida y barullo a distanciamiento y temor.

Cuidar a la familia , mi prioridad

Durante este tiempo mi prioridad siempre fue alimentar el sistema inmunológico de mi familia, ponerlos fuertes para que pudiesen combatir el virus y nada mejor que una alimentación sana, vitaminas, agua y por qué no decirlo paciencia y amor, y he de decir que funcionó!!. 

Nunca perdí la esperanza ni el ánimo, no deje que el exterior y sus malas noticias influenciaran, muchas personas estuvieron apoyándonos, familia, amigos, el Pastor de la Iglesia y conocidos varios, a todos ellos miles de  gracias. 

Tengo la suerte de tener buena gente a mi alrededor y eso es una bendición. 

Pasaron 4 largas semanas hasta que mi familia recuperó la salud casi al 100% y digo casi porque aún queda alguna secuela leve, nada de qué preocuparse, pero sin descuidarse. 

Todo en la vida tiene solución y los problemas nos ayudan a avanzar . nunca perdáis la esperanza.

Ahora lo más importante es que estamos todos bien, esta experiencia nos ha unido  más como familia, a fortalecido nuestra fe en Dios, en la vida, y en las personas.

Nos ha enseñado a valorar y respetar más nuestro planeta que es nuestra casa y que debemos cuidarlo y mimarlo, nos proporciona tantas cosas hermosas y valiosas que a veces no las vemos ni valoramos como deberíamos. 

Sé que saldremos adelante y que las cosas irán bien, muchos, lamentablemente, no han corrido con la misma suerte pero no debemos perder la fe ni la esperanza de  que encontraran una vacuna que nos permita combatir este virus, pero mientras eso sucede tenemos que ser fuertes, pacientes y sobre todo muy responsables para con nosotros y los demás. 

Mucho ánimo y a seguir combativos y vivos!!!!

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